Las cinco señales que demuestran que EEUU sufre una doble recesión



La revista Forbes lo tiene claro, la primera economía del planeta no sólo podría enfrentarse a un impago de su deuda si no que sufre ya los síntomas de una nueva recesión. Aunque el presidente Barack Obama ya dejó claro que no le preocupa una nueva contracción de la economía norteamericana el economista de Yale, Robert Shiller, advirtió hace poco que la economía de EEUU podría estar viviendo un punto de inflexión. Demócratas y republicanos acuerdan recortar el gasto de EEUU en 1,5 billones.
Shiller está especialmente preocupado por el reciente aumento del desempleo, ya que cualquier aumento podría ser un claro indicio de otra recesión. "Tanto si lo llamamos una doble caída o no, creo que hay un riesgo", aseguró el autor del índice S&P Case Shiller, encargado de medir el precio de la vivienda el pasado 9 de junio.
Por su parte, el economista Nouriel Roubini, aseguró que la situación actual de la economía estadounidense no es un simple bache. Roubini ya reconoció el verano pasado que EEUU se enfrentaba a una nueva recesión al citar síntoma como el creciente déficit presupuestario, el aumento del desempleo, la caída de los precios de la vivienda y mayores pérdidas de préstamos en el sector bancario.
Así Forbes hace repaso a las cinco señalaes que podrían evidenciar que la economía de EEUU está avocada al fracaso.

El precio de las viviendas siguen cayendo

A finales de primer trimestre de 2011, los precios de las casas en EEUU cayeron un 3 por ciento, por debajo incluso del último colapso registrado en el primer trimestre de 2009. Esto significa que el valor de la vivienda de muchos ciudadanos es mucho menor a la cantidad que realmente deben a los bancos a través de sus préstamos hipotecarios. El patrimonio neto de las propiedades residenciales ha caído ya más del 60%, desde los 13,5 billones de dólares hasta poco menos de 5,3 billones de dólares.

Las pequeñas empresas no pueden obtener crédito

Los bancos son mucho menos propensos a dar créditos a las pequeñas empresas que a las grandes, lo cual es malo para la economía porque las pymes generan entre el 60 y el 70% de todos los nuevos puestos de trabajo. A las pequeñas empresas que reciben un crédito se les cobran intereses superiores al 20%, mientras que las multinacionales se les permite pedir préstamos mucho mayores, con un coste mucho menor.

El desempleo sigue viento en popa

La tasa de paro aumentó hasta el 9,2 % en junio, desde el 9,1 % de mayo y las solicitudes semanales de subsidio por desempleo fueron mayores de lo esperado la semana que terminó el pasado 18 de junio, llegando a alcanzar un total de 429.000 peticiones. Esta situación alimenta un círculo vicioso donde el desempleo obstaculiza el crecimiento ya que obliga a las familias a gastar menos y dificulta aún más la liquides de los gobiernos estatales que deben gastar más en ayudas a los desempleados.

Los consumidores están perdiendo la fe

Los ciudadanos en general están defraudados. La Confianza del Consumidor que elabora la Conference Board está casi un 50% por debajo de su pico más alto registrado en julio de 2007. Los consumidores se han vuelto mucho más pesimistas sobre el mercado laboral y eso pasa factura a sus carteras.

Más personas requieren estampas federales para poder comer

El número de ciudadanos de EEUU que requieren cupones de alimentos federales ha incrementado de forma constante desde hace varios años y se situó en 44,2 millones de personas, es decir, el 14% de la población, el pasado febrero. Esta cifra supone un aumento del 67% desde 2006 mientras el coste del programa de cupones de alimentos, cuyo nombre oficial es el Supplemental Nutrition Assistance Program o SNAP, por sus siglas en inglés, se ha disparado un 29 % hasta los 64 millones desde hace cuatro años.


El Economista.es

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