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domingo, 28 de agosto de 2016

Estados Unidos no es el infierno que usted dice que es, señor Trump

El candidato republicano dice que el país es más inseguro que nunca. Eso no se sostiene con la realidad

Por Paul Krugman *

Donald Trump ha dado últimamente un giro extraño. Vale, él da muchos giros extraños, pero eso es lo que pasa cuando uno nombra candidato a alguien que tiene déficit de atención, que no sabe nada de política y que se niega a quedarse sentado más de tres minutos seguidos. Pero no nos fijemos en lo que pasan por ser ideas políticas trumpianas. Lo raro es el giro en cuanto a lo que se supone que es el problema.
Cuando empezó la campaña de Trump, el problema era, supuestamente al menos, la economía. Los extranjeros nos roban los puestos de trabajo, declaraba el candidato, con el comercio injusto y viniendo como inmigrantes. Y él iba a devolver su grandeza a EE UU con aranceles punitivos y deportaciones en masa.

Pero la historia cambió en la convención republicana. Hubo muy poquito debate económico y ni siquiera mucha demagogia económica. Por el contrario, se centró en la ley y el orden, en salvar al país de lo que el candidato describía como una aterradora oleada de delincuencia.
Ese ha seguido siendo el tema a lo largo de las últimas semanas, en las que Trump se ha "abierto" a los votantes de las minorías. Su idea para atraer a este electorado es decirles lo horribles que son sus vidas, que están ante "niveles de delincuencia nunca vistos". Hasta las "zonas de guerra", remacha, son "más seguras que vivir en algunas de nuestras zonas marginales".
Todo esto es realmente extraño, porque nada de esto está ocurriendo de verdad. Cuando la campaña de Trump se centraba claramente en la pérdida de puestos de trabajo de clase media, al menos pretendía tratar de un problema real: el empleo en la industria realmente está disminuyendo; los salarios reales de los obreros realmente han caído. Se podía decir que el trumpismo no es la respuesta (que no lo es), pero no que el tema fuese producto de la imaginación del candidato.
¿Pero de qué diablos habla Trump cuando retrata las ciudades estadounidenses como infiernos de delincuencia organizada y desmoronamiento social? La vida urbana es una de las cosas que van bien en Estados Unidos. De hecho va tan bien que a quienes recordamos los malos tiempos nos resulta difícil creerlo.
Hablemos de los delitos violentos específicamente. Fijémonos, en concreto, en la tasa de homicidios, supuestamente el indicador más sólido para establecer comparaciones a largo plazo, porque no hay ambigüedad en las definiciones. Los homicidios se dispararon entre principios de la década de 1960 y la década de 1980, y las imágenes de una futura distopía –piensen en Rescate en Nueva York (1981) o Blade Runner (1982)– se convirtieron en elemento básico de la cultura popular. Los escritores conservadores nos aseguraban que el aumento de la criminalidad era una consecuencia inevitable del desplome de los valores tradicionales, y que la situación seguiría empeorando a no ser que se recuperasen dichos valores.
Pero entonces sucedió algo curioso: la tasa de homicidios empezó a caer, y caer y caer. Hacia 2014 había vuelto a donde estaba medio siglo antes. Se produjo un ligero repunte en 2015, pero por el momento, al menos, es apenas una incidencia pasajera en la imagen a largo plazo.
Básicamente, las ciudades estadounidenses son tan seguras como lo han sido siempre. Nadie sabe a ciencia cierta por qué el índice de criminalidad ha caído en picado, pero la cuestión es que el panorama de pesadilla que describe la retórica del candidato republicano –¿lo llamamos el infierno de Trump?– no guarda parecido con la realidad.
Y no hablamos solo de estadísticas; hablamos también de experiencia vivida. El temor a la delincuencia no ha desaparecido de la vida estadounidense; hoy en día Nueva York es increíblemente segura en comparación con otros momentos históricos, pero aun así yo no pasearía por algunas zonas a las tres de la madrugada. Sin embargo, el miedo ha dejado claramente de ocupar un lugar tan importante en nuestra vida cotidiana.
¿De qué va todo esto, entonces? De lo mismo de lo que va toda la campaña de Trump: la raza. He utilizado comillas al hablar de la "apertura" racial de Trump porque está claro que el verdadero propósito de esta retórica vagamente conciliadora no es tanto el de atraer votantes no blancos como el de convencer a los blancos escrupulosos de que no es tan racista como parece. Pero la cosa es que aunque intente parecer racialmente incluyente, sus imágenes están impregnadas de una sensibilidad "derechista alternativa" que básicamente contempla a los no blancos como subhumanos.
De modo que cuando pregunta a los afroamericanos "¿qué tenéis que perder por probar algo nuevo, como Trump?", delata que ignora el hecho de que la mayoría de los afroamericanos trabaja duramente para ganarse la vida y que hay muchos negros de clase media. Ah, y el 86% de los adultos negros no ancianos tienen cobertura sanitaria, frente al 73% en 2010, gracias a la reforma del sistema de salud del presidente Obama. ¿A lo mejor sí tienen algo que perder?
¿Pero cómo iba él a saberlo? En el mundo mental en el que habitan él y aquellos a quienes él escucha, los negros y otros no blancos son por definición perezosas cargas para la sociedad.
Lo que nos devuelve a la idea de que Estados Unidos es una distopía de pesadilla. Tomada literalmente, es una tontería. Pero la sociedad cada vez más multicultural y multirracial de hoy es una pesadilla para quienes quieren una nación blanca y cristiana en la que las razas inferiores sepan cuál es su sitio. Y esa es la clase de gente a la que Trump ha sacado a la luz.

* Premio Nobel de Economía
Fuente : the New York Times
Version español : El Pais







sábado, 3 de octubre de 2015

OMC recorta previsión de comercio mundial de 3,3% a 2,8% para este año


Comercio Mundial2015


Por Marco Antonio Moreno


La Organización Mundial de Comercio ha recortado su previsión de crecimiento para este año de 3,3 a 2,8 por ciento. Un significativo descenso que da cuenta de la desaceleración económica en curso y que tiene su epicentro en China, un país en el cual no dejan de reventar las burbujas especulativas. Este nuevo pronóstico, revisado a la baja a partir de la previsión de 3,3 por ciento hecha en abril, significa que 2015 será el cuarto año consecutivo con el crecimiento del comercio mundial por debajo del 3 por ciento, la mitad de la media anual entre 1990 y 2008, antes de la crisis financiera.

El pronóstico de la OMC implica que el crecimiento se acelerará este año, desde el 2,5 por ciento de 2014. Pero sus expectativas se han demostrado en repetidas ocasiones demasiado optimistas pese a que la esperanza de la recuperación económica global ha retrocedido.
El informe de la OMC señala que aún hay riesgos potenciales para la economía mundial. Estos incluyen una desaceleración mayor a la esperada en las economías emergentes y en desarrollo, y la posibilidad de flujos financieros desestabilizadores ante la eventual subida de los tipos de interés por la Reserva Federal de Estados Unidos. Además, hay que agregar los costos imprevistos asociados a la crisis migratoria en Europa.
La desaceleración de China provocó que la OMC redujera su pronóstico de crecimiento para las importaciones de Asia a 2,6 por ciento, por debajo del 5,1 por ciento de la proyección en abril, y las exportaciones asiáticas a 3,1 por ciento de la anterior previsión de 5,0 por ciento.
La caída de la demanda de China fue una de las razones principales por las que el comercio mundial se redujo en los dos primeros trimestres de 2015, con una contracción respecto al trimestre anterior de 0,7 por ciento. La caída de la demanda en Brasil y el derrumbe de los precios del petróleo y las materias primas también contribuye en esa tendencia negativa.
Esto indica que el comercio mundial está sufriendo su mayor contracción desde la crisis de 2008 lo que puede ser una señal de que la globalización alcanzó su punto máximo. Durante décadas el comercio mundial creció al doble de la tasa de crecimiento económico como resultado de lo que se dio a conocer como la hiperglobalización.
Sin embargo, el estallido de las burbujas especulativas y la pérdida de 13 billones de dólares en últimos tres meses es un claro indicador que la economía mundial se encuentra sin motores de crecimiento. La desaceleración actual no es sólo el resultado del aterrizaje chino, sino también de la debilidad económica que envuelve a Europa y Estados Unidos.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Mercados han perdido más de 9 billones de dólares en últimos 3 meses

Global Market Capitalization

En los últimos tres meses, China ha invertido 483 mil millones de dólares en la compra de acciones con el fin de detener la drástica caída de los precios. Como informa Bloomberg, el financiamiento ha sido a través de la agencia gubernamental de Valores de China Finance Corp. Si esta cifra puede parecer abultada, representa apenas el 9 por ciento de la caída general del mercado de valores de China, que ha perdido la friolera de 5 billones de dólares (US$5.000.000.000.000), como admitió el gobernador del banco central chino, Zhou Xiaochuan.
Si consideramos que las pérdidas en los países en desarrollo se acercan al billón de dólares y que los países desarrollados acumulan una disminución de 4 billones de dólares, las pérdidas superan los 9,5 billones de dólares (ver gráfica). Según el informe de Societe Generale (SocGen) que cita Business Insider, esta es la segunda mayor caída de la historia. Solo superada por el desplome de 12,8 billones de dólares tras el colapso del sistema financiero el año 2008.

La implosión del esquema ponzi

Esto confirma la fragilidad en que se encuentra el sistema financiero, y que a siete años de ser mantenido artificialmente a flote por los bancos centrales y las inyecciones de dinero barato, se sigue tambaleando como un monstruo que agoniza. Los recientes desplomes no hacen más que dar cuenta de la implosión de este esquema ponzi que ha vivido a costa de fraudes y engaños, creando dinero de la nada. Es una lástima que a siete años de quedar al descubierto el fraude masivo del sistema financiero, solo Bernard Madoff se encuentre en prisión.
El informe de Societe Generale concluye que las pérdidas de casi 10 billones de dólares(US$10.000.000.000.000) de los últimos tres meses no se había visto nunca antes en la historia, con la salvedad del desplome 2008/2009 que arrojó pérdidas por 12,8 billones en sus primeros tres meses. Esta pérdida de casi 10 billones de dólares es equivalente a casi todo el PiB de China, al 60 por ciento del PiB de Estados Unidos o la octava parte del PiB mundial.
No es un secreto para nadie que tras la crisis 2008/2009 el dinero barato que inundó al sistema financiero fue empleado para la especulación y la creación de nuevas burbujas. Mientras la economía real se quedó sin flujos de caja y arreciaba el desempleo y la desaceleración (potenciados además por los planes de austeridad), el sistema financiero hizo de las suyas en el casino bursátil hinchando burbujas y refinanciando sus deudas. Nada se hizo por aislar a la economía real de la inestabilidad del sistema financiero y ante esta nueva tormenta todo el mundo quedó sin brújula ni timón.
Ahora que este mecanismo se ha secado, solo queda la gran deuda corporativa que comienza a hacer presión con el desplome de los precios y amenaza con sufrir un shock a la hora que la Reserva Federal comience a elevar la tasa de interés. Por eso resulta cada vez más improbable que la Fed suba los tipos dado que provocaría un impacto negativo en el crecimiento y el empleo a nivel global.
El sistema se hizo adicto al dinero barato y a la creación de burbujas especulativas. Nunca el mercado había mostrado su cara más monstruosa y su total locura irracional. Esto es para arrancar de raíz la falacia de esas teorías económicas -ganadoras de premios Nobel- que hablan de Expectativas racionales (Lucas) y Mercados eficientes (Fama).

FUENTE: El Blog Salmon
AUTOR : Marco Antonio Moreno

viernes, 4 de septiembre de 2015

La culpa no es de China sino de los bancos centrales

Janet Yellen


Por Marco Antonio Moreno
La devaluación del yuan decidida por el Banco Central de China ha sorprendido a los mercados financieros. Después de anclaje del yuan con el dólar tras la quiebra de Lehman Brothers, en 2008, con un margen mínimo de oscilación, las autoridades chinas ampliaron progresivamente la zona de variación que el año pasado alteró del 1% al 2%. La decisión del 11 de agosto de desconectar el yuan del dólar ha desatado una gran volatilidad en los mercados con caídas no vistas desde el estallido de la crisis en 2008. Durante las últimas cuatro semanas, los mercados han entrado en modo pánico, con fluctuaciones de hasta el 5 por ciento. Y ahora que el gobierno chino dejó de intervenir para corregir la oscilación del yuan, la implosión bursátil se acelera. ¿Por qué el gobierno chino devaluó el yuan?

Las razones de la devaluación del yuan se pueden encontrar en la caída anual del 8 por ciento de las exportaciones chinas reportados en el mes de julio. La conexión del yuan con el dólar, luego de la crisis en 2008, eliminó el riesgo de tipo de cambio y facilitó el flujo de inversiones extranjeras pero también provocó una sobrevaloración del yuan que penalizaba la balanza comercial. De hecho, el tipo de cambio real de China aumentó un 30% entre 2008 y 2014, mientras los países vecinos y competidores de China en los mercados mundiales, como Tailandia, Malasya, Indonesia, Singapur, devaluaban sistemáticamente sus monedas. Esto produjo un descenso progresivo en las exportaciones chinas que ahora explican un 25 por ciento del PIB en comparación al 40% de hace unos años. Las devaluaciones competitivas son la primera y más obvia forma de contrarrestar los embates mercantilistas. Por eso que la guerra de divisas iniciada en 2010 Con esto la guerra de divisas escala nuevos peldaños.

Falsos milagros económicos

Si bien se tiende a culpar a China de la masacre que hoy sufren los mercados, la culpa real es de los grandes bancos centrales. Europa, Estados Unidos y Japón facilitaron la política del dinero barato y la especulación hizo lo suyo al crear falsos milagros económicos. Como esas políticas de expansión monetaria han llegado a su fin, entramos en un proceso de desaceleración global. Las políticas monetarias han fracasado rotundamente dado que en siete años de crisis no generaron empleo ni crecimiento que permitiera volver a los niveles previos a 2008. Las políticas monetarias de los bancos centrales, desde Ben Bernanke a Mario Draghi, solo crearon burbujas especulativas y el mayor sistema bancario en la sombra que es lo que hoy se cae a pedazos.
Como hemos señalado desde 2008, las políticas de los bancos centrales y su control de la inflacióngeneraron grandes beneficios al capital especulativo en desmedro de la economía real. El fracaso de los bancos centrales ahora se ha hecho contundente y los tiene atrapados en sus propios errores. Las turbulencias de los mercados son el resultado de las políticas que incubaron la crisis a través de la infinita cadena de burbujas. Si hace ocho años asegurábamos que los bancos centrales habían fracasado al no detectar la crisis que se había incubado bajo sus propias narices, esta vez los bancos centrales son directamente responsables del colapso financiero que anticipa la nueva recesión global, por impulsar las mayores burbujas especulativas

jueves, 24 de julio de 2014

El banco de los BRICS: pieza de una nueva arquitectura financiera




Por Oscar Ugarteche*
*economista peruano, es Coordinador del Observatorio Económico de América Latina (OBELA), Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México - www.obela.org.  Miembro del SNI/Conacyt y presidente de ALAI www.alainet.org


El 15 de julio del 2014 los cinco países del grupo BRICS anunciaron al final de la Sexta Cumbre realizada en Fortaleza, Brasil, la fundación de un banco de infraestructura de gran envergadura y un acuerdo contingente de reservas por 100,000 millones de dólares distribuido en cuentas de los cinco bancos centrales. Con una base de capital autorizado de 100,000 millones de USD dólares, y pagado de 10,000 millones, el Nuevo Banco de Desarrollo se prepara para emitir instrumentos en dólares y captar el dinero que necesita en el mercado internacional de capitales a tasas bajas. El objeto del banco, cuya sede será Shanghai, es financiar obras de gran envergadura primero en los mismos países BRICS, emitir garantías, y comprar acciones de empresas públicas.

jueves, 29 de mayo de 2014

Un equilibrio delicado





Por Joseph Stiglitz *




En pleno proceso de reestructuración de la economía, China enfrenta el desafío de volver a definir el papel del Estado y el mercado.

Ningún país en la historia ha crecido tan rápido, ni ha sacado a tantas personas de la pobreza, como China lo hizo durante los últimos treinta años. Un sello distintivo del éxito de China ha sido la voluntad que tienen sus líderes para revisar el modelo económico del país, cuándo y en la forma en que sea necesario, a pesar de la oposición de poderosos intereses creados. Y ahora, a medida que China implementa otra serie de reformas fundamentales, tales intereses ya se están alineando para oponer resistencia. ¿Podrán triunfar nuevamente los reformadores?
Para responder a esta pregunta, el punto crucial a tener en cuenta es que, como en el pasado, la actual ronda de reformas reestructurará no solamente la economía sino también los intereses creados que darán forma a las futuras reformas (e incluso irán a determinar si dichas reformas van a ser posibles). Y hoy en día, si bien iniciativas de alto perfil -como, por ejemplo, la ampliación de la campaña contra la corrupción del gobierno- reciben mucha atención, el tema más profundo que China enfrenta es el relativo a los papeles apropiados para el Estado y para el mercado.

jueves, 16 de enero de 2014

¿Es viable el capitalismo sin burbujas?

  



Por Alejandro Nadal


Parece ser que la economía de Estados Unidos está atrapada en un proceso de estancamiento secular. Muchos economistas coinciden con este diagnóstico. Se pronostican por lo menos 15 años de lento crecimiento y alto desempleo. ¿Cómo se puede romper esa inercia?
Para empezar, una aclaración. El desempleo en Estados Unidos disminuyó de 7 a 6.7 por ciento entre noviembre y diciembre del año pasado. ¿No contradice eso el pronóstico sobre el largo periodo de estancamiento en Estados Unidos? El desempleo se redujo porque un número elevado de desempleados abandonó o no inició la búsqueda de empleo. Por definición el desistimiento implica una reducción en el número de desempleados. La reducción del desempleo se explica por la desesperanza de los desempleados y no por una economía en expansión.
El espectro del estancamiento secular preocupa a economistas como Larry Summers (ex jefe de asesores de la Casa Blanca con Obama) y Paul Krugman (premio Nobel de economía). Summers ha alertado sobre el peligro de ver a la economía estadunidense (y de Europa) entrar en un proceso de estancamiento similar al de Japón a partir de 1991.