La OIT alerta: no habrá recuperación del empleo hasta 2015


El empleo en los países desarrollados sólo recuperará su nivel de antes de la crisis en 2015, y no en 2013 como se auguraba hace un año, según un informe difundido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
"De continuar con las políticas actuales, la recuperación del empleo a su altura previa de la crisis se atrasará hasta 2015 en las economías avanzadas, en vez de hasta 2013 como se esperaba hace un año", alerta el estudio titulado "¿De una crisis a la siguiente?".
A su juicio, la principal razón para el cambio de este pronóstico reside en la retirada de los estímulos fiscales, "decisivos para el despegue de la recuperación", por lo que concluye que "la austeridad prolongará la crisis del empleo".
El responsable del informe, Raymond Torres, director del Instituto Internacional de Estudios Laborales de la OIT, asegura a Efe que "hay un riesgo de desempleo de larga duración y de recesión prolongada en el mercado laboral".
Con estas "nuevas nubes sobre el ritmo de las reformas, la reactivación del empleo que se esperaba en 2013 debería llegar más bien en 2015", subraya Torres, cuyo estudio estipula que faltan 8 millones de empleos para recobrar los niveles de 2007, antes de la crisis.

El empleo de larga duración

El estudio precisa que en 35 países de los que se dispone de datos casi el 40% de quienes buscan trabajo llevan desempleados más de un año, lo que significa que "están muy expuestos a la desmoralización, la pérdida de autoestima y a problemas de salud mental".
El porcentaje de parados de larga duración -más de un año desocupados- ha subido el 9% en un año, recuerda Torres, y "más de 4 millones ya han dejado de buscar trabajo", con la consecuencia de que "la gente se siente menos satisfecha con su vida".
Ese tipo de desempleo es "un indicador de una larga recesión en el mercado del trabajo" en la medida en la que es el más difícil de reabsorber, advierte el experto de la OIT.
Además, la subida del desempleo entre los jóvenes (con 7,8 millones personas más que en 2007) supone un factor de riesgo de explosión social con la emergencia de una "generación perdida" más "reactiva".

El descontento de la población

La OIT detalla en su informe que "en tres cuartas partes de 82 países analizados la percepción de la gente sobre su calidad y nivel de vida disminuyó en 2009 en relación con los datos disponibles de 2006".
Y además en 36 de 72 países estudiados "la gente tiene ahora menos confianza en los gobiernos que antes de la crisis", al tiempo que se han registrado casos de tensión social relacionados con la crisis económica en al menos 25 países, muchos de ellos avanzados.
"Los gobiernos no deberían tener que escoger entre las exigencias de los mercados financieros y las necesidades de sus ciudadanos", critica, por su parte, el director general de la OIT, Juan Somavia. "La estabilidad financiera y la estabilidad social deben ir unidas. De lo contrario, no sólo estará en peligro la economía mundial, sino también la cohesión social", añade.
Al respecto, Torres expone que en los países en los que crece la economía pero baja el empleo el clima social empeora, mientras que en los que el trabajo no desciende mejora el clima social, independientemente del comportamiento económico.
Por ello, el estudio aboga por hacer del empleo "un objetivo macroeconómico clave, al igual que lo son la baja inflación y las políticas fiscales sostenibles".
De este modo, propone que las políticas se centren "en reducir el riesgo de desempleo a largo plazo y en vincular el salario a la productividad en países con superávit".
Antes de la crisis, los salarios subían más que la productividad, por lo que la recuperación "seguirá frágil" mientras los ingresos del trabajo aumenten menos que la producción y mientras el sistema financiero continúe con su comportamiento ineficaz.
Así, el informe considera que "el talón de Aquiles de la economía mundial es la coexistencia de un crecimiento alimentado por la deuda en algunos países desarrollados y de un crecimiento basado en las exportaciones en el caso de las economías emergentes".

FUENTE : EL ECONOMISTA.ES

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