La crisis de la deuda en Europa es mucho más violenta que la que actualmente sufren los países emergentes del Sur


Eric Toussaint, especialista de la deuda del Tercer Mundo, considera que Grecia debería optar por la cesación de pagos y realizar una auditoría de la deuda para determinar la responsabilidad de los acreedores, con el fin de reducir radicalmente el stock de su deuda.

El endeudamiento de Europa es más grave que el de los países de América del Sur. Para la mayor parte de estos países, el porcentaje de endeudamiento exterior en relación con el producto interior bruto llegaba al 40 % en 2010, mientras que en Grecia, España, Portugal e Irlanda se supera por lejos el 100 %. A pesar de que los gobiernos y la Comisión Europea centran el problema en la deuda pública, la deuda más elevada es la privada. En España, la deuda pública sólo representa el 17 % de la deuda total. Por otro lado, el aumento de la deuda pública en Europa es el resultado de tres factores: la contrarreforma fiscal comenzada en los años noventa, que redujo los ingresos de los Estados y brindó un regalo a los ricos y a las empresas privadas; el coste del salvataje de los bancos privados por los gobiernos a partir de 2007 y, finalmente, la disminución de la recaudación fiscal debido a la recesión económica de 2009. Aunque los gastos sociales de los Estados europeos no son en absoluto la causa del aumento de la deuda pública, ellos son el objetivo de los planes de austeridad. Además, la enorme deuda de las empresas privadas corre el riesgo, si no se toman medidas adecuadas, de transformarse mañana en deuda pública.
Esta es la lectura de Eric Toussaint, economista e historiador, especialista en las finanzas públicas de los países del Sur, desde los años ochenta. Según este experto belga, activo en el Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (www.cadtm.org ), Grecia debería optar por la cesación de pagos, emprender una auditoría de la deuda para establecer la responsabilidad de los acreedores y renegociar su reembolso, imponiendo una reducción radical de su deuda. De paso por Ginebra para presentar su último libro2, Eric Toussaint señala que esa solución le ahorraría al país las medidas de austeridad impuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y por la Unión Europea (UE), que castigan a toda la población. Actualmente, una decena de países europeos sufren la perfusión del FMI.
«Muchos préstamos fueron concedidos a Grecia para financiar la compra de material militar a Francia y Alemania», explica Toussaint. «Después del estallido de la crisis, el lobby militar-industrial consiguió incluso mantener el presupuesto de defensa mientras, que los gastos sociales fueron recortados en más de un 20 %.» Nos recuerda que en plena crisis griega, a comienzos de este año, Recep Tayyip Erdogan, primer ministro de Turquía, país que mantiene tensas relaciones con la vecina Grecia, se desplazó a Atenas y propuso al gobierno una reducción del 20 % del presupuesto militar de ambos países. Pero los griegos no cogieron el cable que le habían tendido. Las autoridades francesas y alemanas lo presionaron porque querían promocionar sus exportaciones de armas. Hay que añadir a esto los numerosos préstamos de los bancos, principalmente alemanes y franceses, a las empresas privadas y a las autoridades griegas en 2008-2009. Estos bancos habían pedido prestamos al Banco Central Europeo a bajo interés y enseguida se los trasfirieron a Grecia a un interés mucho mayor, con lo que obtuvieron substanciosos beneficios en un corto plazo. No se preocuparon de la capacidad de los deudores para el reembolso del capital prestado a medio plazo. Por lo tanto, estos bancos privados tienen una gran responsabilidad en el excesivo endeudamiento. Los préstamos de los países miembros de la Unión Europea y del FMI a Grecia no respetan los intereses de la población griega, sirven para reembolsar a los bancos alemanes y franceses, que se hallan en peligro por su arriesgada política de préstamos, afirma Eric Toussaint.
Cuando Eric Toussaint recomiendo la cesación de pagos, sabe muy bien de qué habla, puesto que participó en la comisión de auditoría de la deuda del Ecuador, creada en Julio 2007.
« Nosotros comprobamos que muchos préstamos habían sido concedidos violando normas elementales. En noviembre de 2008, el nuevo gobierno, basándose en nuestro informe, suspendió el pago de la deuda en forma de bonos que vencían unos en 2012 y otros en 2020. Finalmente, el gobierno de este pequeño país de América Latina salió vencedor del pulso mantenido con los banqueros norteamericanos tenedores de los bonos de su deuda. El gobierno ecuatoriano recompró por 1.000 millones de dólares títulos que valían 3.200 millones. El Tesoro público ecuatoriano economizó de esta manera cerca de 2.200 millones de dólares del stock de su deuda, a los que hay que sumar los 300 millones de dólares de los intereses que se dejaron de pagar desde 2008. Esta operación proveyó al gobierno de nuevos recursos que podía destinar a aumentar los gastos sociales en sanidad, educación ayuda a los pobres», explicó Toussaint. Este especialista nos da también el ejemplo de Argentina, que se negó a reembolsar su deuda entre 2001 y 2005, poniendo por delante la responsabilidad de sus acreedores. «Gracias a esa moratoria unilateral sobre los títulos de la deuda por un monto de cerca de 100.000 millones de dólares, el país pudo invertir sus recursos y reanudar su crecimiento», agregó Eric Toussaint. «Argentina tiene todavía una cuenta pendiente de 6.000 millones de dólares con el Club de París. Desde diciembre de 2001 no ha efectuado ningún pago a los países miembros del Club de París, y le va muy bien. Este «club» representa los intereses de los países industrializados y no quiere publicidad del no reembolso de la deuda argentina, ya que teme que otros gobiernos sigan el ejemplo de este país.» La misma Grecia estuvo en situación de cesación de pagos durante más de 60 años en el siglo xix y en la primera mitad del siglo xx.
El pecado del FMI
Según Eric Toussaint, el FMI está totalmente equivocado cuando prescribe una cura de austeridad a los países endeudados de Europa, como lo había hecho con los países en desarrollo. «Imponiendo recortes presupuestarios y congelando el poder de compra en una decena de países, da un golpe bajo a los planes de relanzamiento que permitieron una reactivación de la actividad económica después de la crisis», y continuó: «Dado que en Europa el consumo interior representa hasta el 70 % del producto interior bruto, es realmente una medida insensata.»
El doctor Toussaint destacó que todos los países no pueden hacer lo mismo que Alemania, ya que ésta, gracias a su estructura industrial y a una política de compresión salarial, logró con éxito reforzar sus exportaciones. Según su opinión, el FMI, y también la Unión Europea, aplican el «consenso de Washington» —la desreglamentación— en Europa, cuando no había obtenido buenos resultados en los países en desarrollo. «No veo cómo las medidas que fracasaron en otros lugares, podrían dar resultados diferentes en Grecia, en España o en Portugal», afirma. Para Toussaint, países como la India, China, o Argentina consiguen un «éxito» gracias a políticas en las que el Estado ha continuado teniendo un papel decisivo en la economía. «La India, por ejemplo, rechaza la privatización de sus ferrocarriles. El gobierno dedica a ellos enormes sumas de dinero, año tras año, pero al mismo tiempo preserva un millón de empleos y un servicio público de buena calidad. Además, todos los años esta empresa pública de ferrocarriles obtiene beneficios. En el mismo sentido y a pesar de las numerosas presiones, el gobierno indio no ha desreglamentado el sector bancario, lo que lo resguardó de la crisis financiera que estalló en Estados Unidos y en Europa a partir de 2007», señala.

AUTOR  :  Ram Etwareea
FUENTE : CADTM

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