Operaciones de Goldman Sachs muestran las grietas del sistema financiero

Vivimos en una época cada vez más plagada de fisuras y grietas, donde lo inesperado nos acecha a la vuelta de la esquina. La erupción de un volcán, olvidado en el mapa e inactivo durante años, ha paralizado a toda Europa. Sus cenizas se han esparcido en gran parte del hemisferio norte cumpliendo el proverbio chino de que el aletear de una mariposa en Pekin provoca una tormenta en California. La Teoría General de Sistemas lo explica de manera contundente: todo tiene que ver con todo. Esto no significa que al conocer la parte conocemos el todo (ese es el falso mito de la Ilustración): hay indeterminismo, caos e incertidumbre porque nunca esa parte que vemos la vemos en su totalidad. Vemos sólo “una parte” de esa parte.

Durante el año 2008 escribí algunos artículos donde enfoqué parte de estos temas (como ¿Quien nos saca de este lío?,o La manada de cisnes negros). En ellos critiqué las teorías determinísticas y predictivas que creyeron tenerlo todo bajo control. Puse en duda el racionalismo cartesiano del laissez-faire y la Economía positiva, puesto que se basan en la utopía de pensar que todos los agentes del mercado actúan con la misma información, bajo los mismos principios y con las mismas intenciones. Los hechos de Goldman Sachs demuestran que no es así. Hay lucro en el uso de la información privilegiada, ausencia de ética en actos donde se busca que uno gane y otro pierda, y una gran brecha entre lo que se ofrece y lo que realmente se quiere entregar a cambio. Las operaciones de Goldman Sachs muestran claramente las grietas del sistema financiero. Uno de los tantos subsistemas de ese sistema mayor que es la globalización.
El tema no deja de ser de interés pues quizá sea la gota que colmó el vaso. Y la investigación debe seguir adelante y esperemos que nadie la entorpezca. La grieta que se abre a la credibilidad de Goldman Sachs, le quitará al menos parte de esa arrogancia de considerarse haciendo “el trabajo de Dios”, como señaló Lloyd Blankfein. Seguramente por hacer el trabajo de Dios, eran demasiado grandes para obedecer la Ley.
Quienes esperan que esto puede marcar el inicio del fin del sistema financiero se llevarán una desilusión. Aunque la aseguradora AIG considera demandar a Goldman por su generación de swaps de incumplimiento crediticio (CDS) en sus operaciones para Abacus, y varios bancos europeos se han sumado a seguir el camino de la SEC, no existe ninguna amenaza seria para Goldman. Para llegar a una resolución deben pasarse todas las etapas de apelación, una tarea que puede tomar varios años. Tampoco tendrá mayores costos para Goldman, pues este banco tiene una posición privilegiada en el mercado al extremo que llegó a tener de rehén al propio gobierno, como señala el artículo que he citado de Simon Johnson, y que comentó en su momento Marcel Coderch en La Vanguardia. Pero la acusación tiene ese perfecto caracter disuasivo para abandonar el camino del fraude. Y eso vale más que la artillería pesada.

AUTOR : Marco Antonio Moreno
FUENTE : EL BLOG SALMON

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