Aumento de la deuda pública amenaza estabilidad financiera, según el FMI



Abril nunca ha sido un mes cruel para la banca. Pero la deuda pública de Europa, Estados Unidos y Japón se ha convertido en la principal amenaza para la economía mundial, acrecentando los riesgos de caer en una nueva tormenta financiera. El peligro de entrar a una nueva fase de la crisis en los próximos meses está latente. Hasta el FMI ha hecho una advertencia en su Global Financial Stability Report, señalando la vulnerabilidad en que se encuentran los balances de los gobiernos. Esta es una situación que tensiona y estruja todos los mecanismos de crédito, tal como lo destacamos con el informe en mano del Banco Internacional de Pagos.
Europa está en el epicentro de este bullicio, y las recientes turbulencias a raíz de la deuda griega (principalmente a bancos alemanes) son una muestra de la debilidad del sistema y de los apremios ilegítimos a las finanzas públicas. Los gobiernos no estaban preparados para una emergencia de esta envergadura, y el FMI nunca se dio cuenta de la trampa mortal que cocinaba el sistema financiero. Se tragaron el cuento de que la insostenible trayectoria de la deuda encontraría su propio mecanismo de ajuste. Pero desde principios de los años 80 la deuda no ha hecho más que aumentar, aumentar, y aumentar sin parar.

Como contraparte, mientras las necesidades de los gobiernos han tendido a ser mayores (por las ayudas e empresas y los subsidios al desempleo), los ingresos de los gobiernos se han ido a pique por el achatamiento de una economía sobregirada, por la caída en los precios de la vivienda, y por la instintiva evasión tributaria que genera el traspié. Así resulta que las arcas fiscales se encuentran al borde de la insolvencia. Y eso gatilla los temores, tardíos por cierto, del Fondo Monetario Internacional, una institución tan cómplice de la crisis como la Fed, el Tesoro, o Goldman Sachs.
Las actuales tensiones de la economía son producto de 5 billones de dólares (un 5 con doce ceros) que debe refinanciar la banca entre mayo y junio. Cuando se vivían momentos normales, tanto la irracionalidad como el exceso de confianza en que se convirtió la economía, permitían zanjar rápidos acuerdos. Pero cuando los bolsillos y los ánimos están famélicos, todo el sistema enloquece en su propia enajenación. Hasta el FMI con sus planes de ajuste. Grecia fue la primera víctima de esta pandemia. Pero aún falta: se avecinan meses crueles para la banca.

AUTOR : Marco Antonio Moreno
FUENTE : EL BLOG SALMON

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