Expertos temen 'contraindicaciones' en el estímulo gigante que prepara la Fed


La Reserva Federal se prepara para anunciar el miércoles la compra de miles de millones de dólares en bonos del Tesoro, aunque los expertos temen que, más que reactivar la economía, la medida cree nuevas burbujas y dispare la inflación.
El Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal inicia el martes una reunión de dos días, en la que se discutirá si acomete una nueva intervención gigantesca en los mercados, similar a la que realizó al principio de la crisis por importe de dos billones de dólares.
El presidente de la Fed, Ben Bernanke, "aparentemente tiene la mayoría de votos y anunciará la compra de títulos como forma de inyectar mayor liquidez en la economía", dijo a EFE, Arturo Porcecanski, economista de la Escuela de Servicio Internacional en American University.
La expectativa entre los inversores es que la Reserva anuncie la adquisición de varios cientos de miles de millones de dólares en bonos del Tesoro a lo largo de los próximos seis a nueve meses. Algunos expertos hablan de entre 100.000 y 500.000 millones.
Porcecanski cree que el volumen de compras que se anunciará el miércoles será mucho menor que los dos billones anteriores, y las adquisiciones probablemente se harán en cuotas mensuales más moderadas.
El objetivo de tal acción es aumentar los precios de la deuda de de entre dos y diez años, y reducir en paralelo la rentabilidad, que se mueve de forma inversa al precio.

Efecto dominó de la medida

La rentabilidad de la deuda se toma como referencia para los préstamos a largo plazo, de manera que si se reduce, ello suele animar a las familias a gastar y a las empresas a invertir.
La idea es que este aumento de inversiones y gastos estimule la recuperación económica iniciada a mediados de 2009, después de la recesión más profunda y prolongada en Estados Unidos desde la década de 1930.
Bill Gross, gerente de Pacific Investment Management Company (PIMCO) -el mayor fondo mundial de bonos- opinó que este programa pondrá fin a tres décadas de mercado pujante de los bonos del Tesoro de EEUU.
"De hecho es una medida inflacionaria y, para decirlo claramente, es un poco una estafa", escribió Gross en su informe mensual en internet.
"Estas compras aumentan los precios de los bonos para crear la ilusión de elevados réditos anuales, pero en última instancia se llega a un punto muerto en el cual esos precios no pueden seguir subiendo", agregó.
El índice de precios de consumo (IPC) ha subido un 1,1 por ciento entre septiembre de 2009 y septiembre pasado. Si se excluyen los precios más volátiles de alimentos y energía, la inflación subyacente en esos doce meses ha sido del 0,8 por ciento.
Porcekanski señaló que "dentro y fuera de la Reserva hay oposición a seguir tirando dinero por la ventana". La compra masiva de títulos de deuda supone, en la práctica, inyectar la masa de dinero en circulación.
"Esto ya contribuye a depreciar el dólar y fomenta el encarecimiento de las materias primas, lo cual llevará a un alza en los costos de bienes y servicios importados", dijo el experto.
Para Porcekanski, "en conjunto con el enorme déficit fiscal, esta medida supone preparar el terreno para una recuperación de la actividad económica y de los precios que quizá sea demasiado fuerte", lo que supondría crear una nueva 'burbuja'.
Hace unos días, el Departamento del Tesoro anunció la primera oferta de bonos con rendimiento negativo, un instrumento que, aunque no tiene una rentabilidad nominal, sí protege a los inversores del efecto de la inflación.
Porcekanski explicó que estos bonos "pueden resultar interesantes para los inversores que creen que la inflación les compensará por el interés negativo".
"Los compradores de esos bonos no se fijan en que hoy tenemos inflación baja, y que incluso sigue sobre el tapete el riesgo de deflación", continuó, agregando que "lo que miran es a largo plazo, saben que esta inflación baja es una situación transitoria".
"Con los déficit fiscales gigantescos y la expansión monetaria que continúa, habrá cosecha inflacionaria. Y cuando la inflación empieza a acelerarse, nadie sabe dónde parará", concluyó Porcekanski.

FUENTE : EL ECONOMISTA.ES

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