Ocupar Wall Street se convierte en Ocupar Estados Unidos


Por Bill Press



Hace un mes, el 17 de septiembre, una colorida banda de manifestantes variopintos se apareció en el parque Zuccotti del distrito financiero de Nueva York y juraron “Ocupar Wall Street” hasta que sus demandas, todavía no especificadas, fueran satisfechas.
Fueron ridiculizados. Fueron considerados intrascendentes. Fueron condenados como agitadores comunistas. Pero ahora viene lo bueno: Allí están todavía. No solo eso, han encendido protestas similares en Chicago, Seattle, Portland, Minneapolis, Atlanta, Denver, Albuquerque, San Francisco, Los Ángeles, Washington, Miami y en casi todas las ciudades y pueblos del país.
Ocupar Wall Street se ha convertido en Ocupar Estados Unidos. Y esto es lo que verdaderamente sorprende. Todo esto sucedió sin líderes reconocidos, sin objetivos, sin lista de demandas, sin planes. Es el menos organizado, pero el más eficaz, movimiento de protesta de nuestros tiempos.
La pregunta que más me hacen acerca del movimiento Ocupar Wall Street, u OWS, es: “¿De qué se trata?” Y cada vez recuerdo la famosa caricatura de la revista New Yorker de un hombre que entra a una exhibición de yates de lujo. “Si usted tiene que preguntar el precio”, le informa solemnemente el vendedor, “usted no puede darse el lujo de comprarlo”.
De manera similar, si usted tiene que preguntar de qué protestan los seguidores de OWS, usted no lo entenderá jamás. ¿Es la codicia corporativa? ¿Desigualdad de los ingresos? ¿Salarios congelados? ¿Ganancias de record? ¿Ejecución de hipotecas? ¿Guerras en el extranjero? ¿Dinero en la política? Sí, es todo eso –y más. Muy sencillamente, las protestas están dirigidas contra toda manifestación de un sistema actual que se inclina dramáticamente a favor del 1 por ciento más rico de los norteamericanos a costa del otro 99 por ciento. Si hay alguna declaración que resuma a todo el movimiento es la banderola “Somos el 99 Por Ciento”.
Veteranos de otros movimientos de protesta insisten en que, a fin de tener éxito, OWS debe organizarse mejor, elegir a líderes y dar a conocer una lista de objetivos específicos. Con toda franqueza, ojalá que eso nunca suceda. Parte de la fuerza y de lo hermoso del movimiento de Wall Street es el hecho de que esté tan desestructurado. Por ejemplo, en mi programa de radio desde Washington he entrevistado a varios activistas de Ocupar el DC, pero todos insisten que ellos no son los líderes del movimiento. Es más, la primera línea de su sitio web advierte: “No tenemos un vocero y nunca lo tendremos”.
La primera vez que visité el Parque Libertad (¡qué apropiado!) de Washington, los manifestantes estaban celebrando una asamblea para decidir cómo responder a una advertencia del Servicio de Parques que su permiso había caducado. Nadie estaba al mando. Un hombre al frente sencillamente entregó el micrófono al próximo en una larga fila de oradores hasta que cada cual tuvo la oportunidad de expresar su opinión de si debían desafiar al Servicio de Parques o reunirse con ellos. Y si lo hacían, ¿debían reunirse en público o en privado? Luego se hizo una votación. Era la democracia en acción.
¿Adónde va todo esto? ¿Quién sabe? Lo que sabemos es que el movimiento crece, se expande y suma más seguidores cada día. Casi todos los más importantes sindicatos han ofrecido su apoyo y ayuda. Maestros, médicos y enfermeras se han unido en solidaridad. Igualmente muchos prominentes políticos demócratas, incluyendo al presidente Obama  –el cual dice que se identifica con su mensaje. Y como prueba adicional de la crisis económica global, protestas similares han surgido en Roma, París, Ámsterdam, Kuala Lumpur y otras capitales del mundo.
También sabemos, debido a la reacción de muchos conservadores, que OWS ya está impactando. Eric Cantor los condenó como “turbas”, Herman Cain los llamó “norteamericanos celosos” que desean “tomar el Cadillac de otro”. El congresista por la Florida Allen West dijo que su “hipocresía es risible” y los acusó de tener vínculos con comunistas y nazis. Los republicanos no estarían lloriqueando si el mensaje de OWS no estuviera llegando.
No es de extrañar que los republicanos estén tan nerviosos por el movimiento Ocupar Wall Street. Porque a pesar de que los manifestantes critican a ambos partidos  –y es más, acusan al presidente Obama de rodearse de “corporativos” – su sola presencia en Wall Street llama la atención acerca del llamado del presidente Obama a reducir los impuestos del 99 por ciento de los norteamericanos  –mientras que denuncian y socavan los intentos republicanos por mimar solo al 1 por ciento más rico.
Por eso Mitch McConnell, John Boehner y otros desean que los manifestantes simplemente recojan sus tiendas de campaña y desaparezcan. Pero por eso también es importante que permanezcan, como la voz del pueblo.

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