EE.UU.: estafas logran engañar a más propietarios


Los estafadores ofrecen refinanciamiento y un detallado conocimiento del mercado, y muchos aprendieron sus trucos durante el auge del sector de la vivienda, cuando solían ofrecer hipotecas de alto riesgo.

Una industria estadounidense está en auge en medio de la recesión y el desempleo: rescates hipotecarios fraudulentos que se aprovechan de propietarios de casas en problemas.

Los estafadores ofrecen refinanciamiento y un detallado conocimiento del mercado, y muchos aprendieron sus trucos durante el auge del sector de la vivienda, cuando solían ofrecer hipotecas de alto riesgo hace unos años.

Expertos dicen que estas prácticas prosperarán en la medida en que la nación siga sumida en su peor crisis desde la Gran Depresión, que tiene a millones de estadounidenses imposibilitados de pagar sus hipotecas.

"Los rescates fraudulentos son el verdadero crecimiento de la industria", dijo Keith Slotter, jefe de la oficina de San Diego del FBI.

"Todo lo que se necesita es una computadora y el conocimiento para crear un sitio web. Estos grupos pueden crearse rápido, apuntar a personas en varios estados, cerrar sus operaciones y mudarse antes de ser detectados", indicó.

Los fraudes hipotecarios fueron fáciles durante los rápidos y relajados años del auge inmobiliario.

Analistas dicen que el fraude tuvo un rol importante en la aparición de la crisis de créditos de alto riesgo, que empujó a Estados Unidos a la recesión en 2007 y arrasó con billones de dólares en valores inmobiliarios.

Ahora, los rescates fraudulentos están costando dinero a propietarios de casas y desperdiciando meses valiosos, cuando las personas podrían estar hablando con sus prestamistas para salvar sus casas y evitar prolongar más la crisis.

"Hay muchos más a los que podríamos ayudar si no fuera por los rescates fraudulentos. Esto podría terminar obstruyendo cualquier recuperación potencial", dijo Melinda Opperman de la agencia de bienes raíces Springboard en Riverside, California.

Sencillo mecanismo de estafa. Desesperados por aferrarse a su porción del sueño americano, parejas como Salvador y Blanca Jiménez, en Los Angeles, resultan presas fáciles.

La pareja compró su primera casa en 2005 por 430.000 dólares, con una hipoteca de tasa ajustable. Cuando su cuota mensual saltó 800 dólares, a 2.691 dólares a principios de 2008, los ingresos de Salvador se vieron exigidos al límite.

"Apenas podíamos cubrir las cuotas", dijo Salvador.

Después de un pago con retraso, recibió una carta de una firma llamada Direct Lending ofreciendo un refinanciamiento con una cuota mensual más baja, por una tarifa de 3.995 dólares.

La pareja fue recibida en las oficinas de Direct Lender por personal amigable y bien vestido de habla hispana.

"Cuando nos explicaron en español cómo iban a salvar nuestra casa, nos sentimos reconfortados", dijo Salvador, de 46 años, por medio de un intérprete. "Les creímos", agregó.

La pareja dejó de pagar su hipoteca y comenzó en cambio a pagarle a Direct Lender. Tiempo después, recibió una notificación de su banco exigiéndoles el pago.

"Llamé al banco y dije que Direct Lender estaba haciéndose cargo de todo y el banco dijo que nunca supo de esta tercera parte. A menudo, operaciones como estas se inician y terminan tan rápido que es difícil rastrearlas", señaló Salvador.

Salvador y Blanca acudieron al Centro de Ley y Justicia de Los Angeles, que da servicios legales gratuitos para familias de bajos ingresos.

El centro presentó una demanda contra algunos ejecutivos de Direct Lender, al igual que la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC por sus siglas en inglés), que prohíbe prácticas comerciales engañosas.

En una demanda ante la Corte de Distrito de California, la FTC dijo que Direct Lender era un nombre comercial ficticio operado por otra firma con "prácticas y actos engañosos".

Junto a una segunda firma, la empresa "participaba en un esquema común para engañar a consumidores", según la demanda.

"Este es un caso inusual, porque en realidad tenemos el nombre de alguien a quien demandar", dijo Steve Arrodondo, un abogado en el centro que representa a la pareja.

Daniel Nassie, un abogado de Aaron Cuha -uno de los acusados en la demanda-, dijo que su cliente era "un correcto y destacado hombre de negocios", pero que no podía hablar sobre el caso. Otros acusados no pudieron ser contactados.

Cuando millones de estadounidenses corran el riesgo de perder sus casas en los próximos años, el gobierno y las agencias del orden lidiarán con lo que el colega de Arrodondo, Michael Chung, denomina una "oleada" de rescates fraudulentos.

"Fuimos convocados para ayudar a la gente a lidiar con varios temas legales. Pero casi todas las llamadas que recibo están relacionadas con rescates fraudulentos", explicó.

Más fraudes. No hace mucho tiempo, la verdadera zona de crecimiento para los fraudes en el mercado inmobiliario era bastante diferente.

Durante el auge, los bancos participaban en años de préstamos laxos e irresponsables que permitían a los prestatarios obtener hipotecas sin adelantos y sin prueba de ingresos, generando un terreno fértil para los estafadores.

Esta bonanza de alto riesgo permitió a los criminales asociarse con corredores de hipotecas y tasadores para inflar los precios de las propiedades, y comprar y vender una casa con enormes ganancias, con frecuencia a compradores inexistentes.

"Los fraudes en el sector de alto riesgo tuvieron un papel desencadenante en la crisis inmobiliaria", dijo Todd Lackner, un investigador de fraudes hipotecarios en San Diego.

"Los empleados bancarios deben haber detectado casos individuales de fraude, pero nadie estaba mirando el mercado en su totalidad y dándose cuenta que había una epidemia", agregó.

Ha habido signos recientes de una incipiente recuperación en los precios de la vivienda, pero el aumento del desempleo y la potencial inundación de casas ejecutadas que está llegando al mercado podrían dar lugar a más caídas y malestar.

En abril, el FBI en San Diego acusó a 24 personas de chantaje sistematizado, involucrando 220 propiedades por un precio total de más de 100 millones de dólares. A nivel nacional, el FBI dijo en septiembre que tiene 300 agentes trabajando en 2.600 casos abiertos de fraude.

Mientras la crisis se agudizaba, tomar como blanco a prestatarios vulnerables se volvió una mina de oro.

Las cantidades por persona son relativamente pequeñas -cerca de los 8.000 dólares-, pero se incrementan rápidamente.

En su Informe de Fraudes Hipotecarios de 2008, el FBI dijo que se desconocen las pérdidas totales por fraudes hipotecarios, pero que al menos 63% de los casos del año pasado involucraban pérdidas por más de 1 millón de dólares que abarcaban cuentas múltiples.

"Podemos esperar que los rescates fraudulentos sigan aumentando en los próximos tres o cuatro años, mientras salimos de la crisis. Es la forma más despreciable de fraude. Estos criminales toman como blanco a personas que están por perderlo todo y les sacan miles de dólares", declaró Slotter.

AUTOR : REUTERS
FUENTE : AMERICA ECONOMIA

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